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Sample Edited Essay 1 - Before

“!Oye! Gandhi, abran tus ojos!

“Es mejor morir por una convicción que matar por ella.”
—Mahatma Gandhi

—“Sí, por supuesto yo moriría antes de matar alguien sobre una convicción,” dije a mi mismo en voz alta (sin darme cuanta que estaba sólo en el café).

En cuanto respondí a mi propia pregunta, una luz encendió en mi mente recordándome: —“¿Hacerse mártir es una cosa buena?”

La verdad es que yo vacilaba mucho tratando de comprender esta cita de Gandhi. Para mí, la respuesta debería ser, tanto como la decisión de Moroni o matar, algo que uno contemplara consigo antes de actuarse. Estamos poniendo la vida enfrente de la ideología…y no es un trabajo sencillo.

Primero, la decisión de morir por una convicción. ¿Qué sirve esto? En el espíritu del debate, sería más interesante si sustituyéramos la acción de morir con la de suicidarse. Propongo esto porque la persona que quiere morir por el nombre de una convicción, está cometiendo suicido; es decir, él o ella está consciente del resultado o consecuencia final—la muerte—y a pesar de todo, sigue con el asunto. Con la muerte, el mártir1 entonces entra el martirio. La esperanza del mártir (desde Jesús Cristo hasta David Koresh es que cuando entren el martirio, sus seguidores supuestamente vaya a apoyarle y las convicciones hechas por el mártir recién fallecido. Por supuesto, es un juego por parte del mártir porque no sabe si sus seguidores van a seguirle, porque él o ella ya estaría muerto.

Entonces, a morir por sus convicciones quizás no es la manera apropiada a lograr.

La opción numero dos—de matar para mantener nuestras convicciones—es una opción muy presente en nuestra cultura (i.e. asesinatos políticas en Guerrero hasta cárceles clandestinas hechas por los EE. UU). Obviamente, las consecuencias de matar a otro, en comparación a su propia muerte, serian menos dañoso; es decir, el asesinato sigue viviendo mientras el otro está muerto. Sí, existe la opción que el asesinato va a escaparse sin una repercusión negativa, pero esto es muy improbable hoy en día. Lo más probable/ideal es que se le llevan a justicia en la forma de una sentencia en la cárcel. O, tal vez el asesinato tiene la suerte de cometer el crimen en un país donde todavía practican la penal de muerte2 así transformándose en un mártir. ¿Irónico?

Para mí, si tuviera que escoger uno de las opciones que Gañí me ofrece en su cita, yo votaría por opción “c”—ni matar ni morir. Personalmente, no creo que alguien tenga el derecho de matar en el nombre de una convicción. Hoy en día, la cuestión de fanatismo, especialmente fanatismo religioso, es muy presente. No obstante, el fanatismo siempre ha estado parte de nuestra historia porque la gente piensa—tanto como Gandhi—que sólo existe dos opciones—morir o matar. Si podríamos para y contemplar nuestra historia y nuestra situaciones corriente, veríamos que existe una tercera opción—tolerancia. Si aceptamos la idea que existe otras convicciones en el mundo, sin decir cuál convicción es la mejor, o forzar una convicción sobre otra, pudiéramos elevarnos a un esta mental más elevado.

1 Para mí, una mártir es alguien que se muere por sus crecimientos (i.e. convicciones, fe, etc.)

2 Hay 73 países en el mundo que todavía practican la penal de muerte, ningunos de estos son países europeos. Los tres lideres en ejecuciones anuales on, y en este orden: China, Irán y el estado de Tejas.